Lo primero que quiero es disculparme por la tardanza en escribir. He tenido unos meses realmente movidos y mis tiempos se han visto reducidos por las mil y una cosas que tenía entre manos. Sigo con mucho lío, pero no quería dejar pasar más tiempo. Gracias por vuestra paciencia :)
Hace unos días me ocurrió algo que me sirvió de aprendizaje. Fue una cosa sencilla, de esas que seguramente pasan a diario y de las que no nos percatamos. Sin embargo, esta vez tuve la suerte de darme cuenta y tomar el aprendizaje que de eso salió... Mejor os cuento:
Estábamos cenando mi marido y yo una noche de estas.Ya habíamos llegado al postre. Él había escogido unos nísperos, y yo le observaba en medio de la conversación que manteníamos. Hasta aquí todo normal :)

¡Me encantó!
¡¿Cuántas veces hacemos algo, fracasamos y no volvemos a repetir la operación por miedo a obtener el mismo resultado?!
¡¿Cuántas veces vamos con miedo a hacer aquello que nos explotó en la cara cuando no lo esperábamos?!
Cuando la situación es distinta, los elementos son distintos y nosotros/as mismos/as somos distintos.... ¿por qué temer? ojalá nos llenáramos de confianza en el futuro, en la vida, en nosotros/as cada vez que hacemos las cosas...
Yo me cuestioné mis comportamientos gracias a ese simple momento. Para mi fue revelador. Y he decidido decidir cómo vivir las segundas experiencias.
¿Y tú?, ¿qué decides?
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