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jueves, 22 de abril de 2010

Crónicas de un gay



(Si el amar libremente es pecado,

he pecado libremente por amar)



"NA" mas fue ver la luz

lo bautizaron de sinvergüenza

sin camisita y sin canesú.

Pero Manuel juega con muñecas

nunca ha visto el cielo azul.

Siempre tuvo indiferencia

aunque con una inquietud

vestía de blanco su inocencia.

no tuvo norte ni tuvo sur

pero muy clara sus ideas.

"NA" mas fue ver la luz

y presagiaron su adolescencia

que llevaría en esclavitud

como castigo y penitencia

amanerada su aptitud

la sociedad no le importaba si

algún día lo trataba

con desprecio y con ausencia

sin camisita y sin canesú

pero Manuel juega con muñecas.



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Y que gracia le da

ver señores que esconden tras la sotana unas

ideas equivocadas

a la que enseñó el señor

le da vergüenza como imponen su doctrina

crucifican a la vida y hablan en pos del amor.

Es imposible que en el siglo veintiuno

todavía guarden ayuno y vayan de anti-pecador.

Más le valdría un examen de conciencia

vaya hacer que su excelencia

sea "acusao" de dictador.

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"NA" mas fue ver la luz

lo bautizaron de sinvergüenza.



Manuel tiene los ojos puestos en su madre

porque le da reparo hablar con su padre

le da tanta penita

que se entere que su niño

ha cambiado de ser hombre

a ser un hermafrodita

aunque no teme que la vida

lo tache mariquita

"NA" mas fue ver la luz

y sin reparo

sabia que su cuerpo estaba equivocado

no busca culpable

y señala con el dedo

ni ha pedido explicaciones a algo

que es inexplicable.

Se mira ante el espejo

y se siente invulnerable.

“Crónicas de un gay”

- Duermevela-

EL BARRIO

Sentir amor no es condenable, la condena es no dejar expresarlo en libertad. No tenemos derecho a juzgar mas tenemos la obligación de respetar. No podremos “ser” sin respeto. El amor es libertad, no lo convirtamos en prisión de almas.

Deseaba compartir esta letra con tod@s vosotr@s........... Espero que nos haga detenernos un momento y pensar en las veces que el amor es coartado por incomprensión.

Patricia

lunes, 19 de abril de 2010

Los retos del mañana

Hoy es un día muy especial para mí. Es mi cumpleaños. Además, voy a ser mamá. Quizás porque se han juntado estas dos circunstancias me he pasado el día pensando en mi niñez y juventud, recordando anécdotas y momentos especiales compartidos.

Y me gustaría que mi hija fuera tan feliz como yo. Pero no os voy a engañar. Hay momentos, como cuando leo las noticias en las que las personas tienen que hacer pública su opción sexual, o veo la falta de respeto a los derechos humanos fundamentales, en que pienso que tendrá que enfrentarse a un mundo lleno de dificultades. Y yo me pregunto, ¿por qué no respetamos la diversidad?

Cuando las personas acusamos como hacemos con el tema de la homosexualidad, por ejemplo, lo hacemos por varios motivos:

  • Nos asusta lo desconocido
  • No nos permitimos aquello que el otro sí: su libertad sexual (por libertad entiendo la capacidad por vivir su tendencia sexual con tranquilidad y normalidad).
  • Algo en nuestra sexualidad puede no estar yendo del todo bien.

¿Qué nos asusta tanto? Ante el miedo a lo desconocido, lo único que podemos hacer para superarlo es conocerlo, acercarnos a esa realidad, hablar con la gente que la vive, entenderla…

¿Qué no nos permitimos? La sociedad marca claramente el camino, y salirse del mismo tiene un precio. Hay quienes prefieren no pagar ese precio, aunque siempre pagarán el de la represión propia o el del sufrimiento de no ser libre.

No tenemos derecho a decidir cómo las demás personas han de vivir sus vidas. Bastante tenemos cada uno/a con las nuestras. Nos hemos dejado llevar y nos hemos dado el permiso para entrar en terrenos que no nos corresponden, y muchas veces, cuando sí nos corresponde, no tenemos el valor suficiente como para hacer algo al respecto. Hagámonos responsables de nuestras vidas y no tanto de las del resto. De esta forma, tanto nuestro futuro individual como colectivo será mucho más prometedor.

Laura

jueves, 15 de abril de 2010

Profe, ¿tú has visto el partido?

El pasado lunes, la excusa del partido Madrid-Barça nos daba pié para cuestionarnos en torno al valor que otorgamos a la sexualidad de otra persona que no sea uno/a mismo/a.

Hoy os quiero contar una anécdota que me sucedió en el trabajo con relación a ese partido. Actualmente desarrollo mi labor profesional en un Colegio de Educación infantil y Primaria; comentando con varios alumnos las posibles benevolencias del árbitro, uno de los niños cayó en la cuenta y me pregunto: “Profe, ¿tú has visto el partido? ¡Si eres una chica!.

A partir de ahí se entabló un debate muy productivo donde los niños acabaron entendiendo que el binomio mujer-fútbol puede existir, y de hecho existe, de la misma forma que el de hombre- fútbol.

Sin embargo, los adultos a los que comenté la situación (todos sin excepción) no sólo ignoraron la gravedad de tener asimilados esos estereotipos; sino que una parte de ellos la justificaban: “Hombre, tendrás que reconocer que habitualmente el fútbol es cosa de hombres”.

Para empezar, no te dirijas a mí empezando la frase por hombre…soy mujer. Después, ¿todavía seguimos con las cosas de chicos y de chicas? Las cosas, los juegos, los bailes, los colores…son de quien disfrute con ellos.

Cuando entras en la clase de tres años de mi Centro, observas a niños y niñas jugando indistintamente con carritos, cocinitas, puzzles, coches y pelotas; y son los mismos niños y niñas que en otros contextos no tienen acceso a esa variedad justificándose las personas adultas en que “no les llama la atención”. Aunque en realidad no permitimos que se dé una opción distinta a la que tenemos incorporada y que consideramos “natural”.

Los últimos datos acerca de la atención en el aula revelan que los niños se llevan más del doble de atención que las niñas porque se asume que son más revoltosos y se espera de las niñas que sean más aplicadas y tranquilas.

Con esto no critico la labor del profesorado, sólo pongo de manifiesto otra barrera que debemos superar si queremos educar en igualdad a nuestros niños y niñas; para lo que es necesario incorporar una conciencia crítica y deconstruir viejas ideas para construir nuevas conciencias…….y porque a mí también me gusta el fútbol.

Patricia

lunes, 12 de abril de 2010

REAL MADRID 0 – BARCELONA 2

Enhorabuena a la afición culé, no nos queda más remedio que asumir (a quienes preferimos merengue de postre) que ganaron por derecho.

Y hablando de derechos… ¿tenemos derecho a cuestionar la sexualidad de una persona? En los últimos días los comentarios acerca de la tendencia sexual de Guardiola han copado espacio en todos los diarios deportivos, en foros y páginas web; como si ello fuera relevante para el desarrollo de sus funciones como entrenador el F.C. Barcelona.
Evidentemente no puedo afirmar ni desmentir la noticia y además, ni siquiera me importa. Lo que sí me importa es esa necesidad de marcar diferencias entre las personas a colación de sus preferencias sexuales. ¿Cuántos hombres del mundo del fútbol son infieles con amantes más o menos oficiales y con prostitutas? ¿Y cuántos de ellos son noticia?

No nos engañemos, los escándalos que en su día salpicaron a Ronaldo –y compañía- por sus fiestas, tenían que ver con la bajada de su rendimiento en el campo. Si hubieran seguido en buena forma se habrían quedado en anécdotas de juventud, sin necesidad de comentar.
Tampoco podemos fingir que en mundo del fútbol, como en tantos otros, está presente el machismo y la homofobia. Más allá de esa incomprensible necesidad de los medios de saber con quién se acuesta cada uno/a; está la hipocresía de quienes se escandalizan porque alguien no quiera pronunciarse acerca de su orientación sexual.
Es fácil desde fuera pensar que ya está supera porque “total, se pueden casar”. Mi mejor amigo no puede hablar sobre su novio cuando toma un café con su jefe porque aún no tiene un contrato indefinido. Otro de mis amigos tiene que fingir soltería para que, en el banco en el que trabaja, le consideren igual que al resto y tener opciones ante un ascenso.
Por supuesto, hay que reconocer que han cambiado mucho las cosas pero reconociendo que no todo está superado. Al menos no mientras nos creamos con el derecho de convertir la orientación sexual de una persona en titular de prensa. ¿Tú que opinas?