viernes, 11 de febrero de 2011

El encuentro con la paz interior


La paz interior es un estado al cual todos deseamos acceder y que, de forma natural, ya se halla en nosotros. Sin embargo, para adentrarnos en ella es necesaria una introspección, por ejemplo, siendo conscientes de nuestra respiración pausada o llevando a cabo otras técnicas, entre ellas, la meditación. Pero hay otras maneras a nuestro abasto que nos ayudarán a conectar con nuestro equilibrio emocional y con la quietud:

-Estar en la consciencia del momento presente: es muy importante crear más presencia en la nuestra vida cotidiana y prestar atención a lo que nos está sucediendo en el momento actual. Por esta razón, no hay que dejarse distraer o atormentar por hechos del pasado o de lo que nos pueda suceder en el futuro ya que la clave del éxito o del hecho de encontrar las herramientas para mejorar las circunstancias siempre reside el momento presente, el único escenario en donde todo se desarrolla y en el que, si nos permitimos hacerlo en paz con nosotros, conseguiremos que esa misma paz se manifieste en el exterior. Lo más importante es el ahora, el aquí, lo que estamos haciendo ahora y el ser conscientes de que hay una inteligencia superior y universal que todo lo guía y observa. Sentirla anclada en nosotros es encontrarse con uno mismo.

-El poder de los pensamientos: es tan grande el poder de los pensamientos que, si fuéramos plenamente conscientes de ello, pensaríamos sólo en positivo y automáticamente atraeríamos excelentes resultados en el día a día. Sin embargo, los pensamientos negativos también poseen fuerza creadora, por eso, es vital sustituirlos por los positivos para dejar atrás las preocupaciones que nos esclavizan en el pasado y en el futuro y que, en muchos casos, no dependen de nosotros. Además, las preocupaciones nos impiden confiar en nosotros y en el proceso de la vida.

-El poder de las palabras: es importante medir nuestras palabras y esto también incluye utilizar un tono de voz adecuado, no muy elevado. También evitaremos, en la medida de lo posible, hacer comentarios negativos, despectivos o de crítica.

-El poder de nuestras acciones: Toda acción tiene una consecuencia, según la ley del karma, de la causa y el efecto. Por tanto, recibimos lo que damos o lo que hemos dado en forma de experiencia presente. De hecho, a través del karma nos vienen experiencias gratificantes y satisfactorias, y también algunas otras que no vivimos de esta manera pero que, si sabemos gestionarlas superando el sufrimiento inicial, nos brindarán una valiosa lección. Una vez integrada la lección nos sentiremos en paz con nosotros mismos, más seguros y más sabios, aunque el verdadero secreto reside en aceptar con serenidad lo que nos trae el instante, confiando en que todo sucede por una misteriosa razón que el Universo ha elegido para nosotros y que en algún momento, comprenderemos. En este sentido, actuar correctamente, en función de nuestros valores y principios, es la mejor manera de atraerse circunstancias positivas, de superar desafíos sin resistencias y de sentirse en paz con uno mismo y con los demás.

-La autoestima: Potenciar la autoestima es una fuente directa de acceso a nuestra paz interior ya que cuanto más nos amemos, más bien nos sentiremos con nosotros mismos y cuanto más bienestar atraeremos hacia nuestra vida, más mejorarán nuestras relaciones y más cerca estaremos de conseguir nuestros objetivos.

-La energía positiva: Todos somos canalizadores de energía. El hecho de pensar en positivo genera energía positiva que fluye en nosotros y afecta también a las personas que nos rodean. Ello implica que la canalización interna de la energía positiva que generan nuestros pensamientos, se verá reflejada en nuestras vivencies cotidianas y las transformará para mejorarlas sustancialmente.

-El autocontrol: y saber reflexionar para tomar las decisiones adecuadas resulta vital para nuestra experiencia, tomando consciencia de que de los errores siempre se aprende y también de que no hay que tener mido de volver a empezar pero siempre habiendo asumido la valiosa lección a que nos ha conducido el hecho de haber cometido el error.

Así pues, la paz interna nace como consecuencia de tomar decisiones que nos afectan a nosotros y a las personas de nuestro entorno, teniendo en cuenta las circunstancias del momento que nos toca vivir y buscando el punto de equilibro, aunque a veces nos equivoquemos.

Escrito por María Jesús Verdú Sacases. Una mujer generosa y con ganas de compartir sus aprendizajes. ¡Muchas gracias, María Jesús!

Blog Brisa de Emociones

3 comentarios:

Mª Jesús Verdú Sacases dijo...

Muchísimas gracias, querida Laura, por transcribir este texto de mi autoría a tu nuevo blog, que, con tu permiso, paso a incluir en mi lista de blogs.

Por supuesto, estoy abierta a seguir compartiendo pues es una forma de ofrecer a los demás aquellas lecciones que la vida me ha ido aportando en forma de vivencias.

Mª Jesús Verdú Sacases dijo...

Te he publicado una reseña de agradecimiento en:

http://zonailuminada.blogspot.com/2011/02/agradecimientos.html

Laura Rosales. Psicóloga y Experta en Terapia Familiar dijo...

Muchísimas gracias a ti, Mª jesús, por tu generosidad y ganas de compartir conocimiento.

Este espacio es tuyo también :)
Feliz fin de semana!!